¡Hola, sean todos bienvenidos a este tiempo de gracia! |
Meditación del día en texto bíblico:«Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado» (Mt 27, 26). Meditación:Cómo habría querido, María, detener la mano que sujetaba el látigo. Contaría uno tras otro el sonido seco de cada golpe en la espalda de su Hijo. Y en su corazón de madre, pensaría: “¿Este golpe por quién? ¿Por quién esta herida?” Tal vez habría deseado ser ella misma la columna a la que Jesús estaba atado… para que sintiera su cercanía, su apoyo silencioso, su presencia que no abandona. Y bajito, muy bajito, decirle al oído: —Estoy contigo. No estás solo. Así es también hoy con nosotros. En medio de cada dolor injusto, en cada flagelo que la vida nos lanza, María está cerca. No detiene el golpe —porque respeta el misterio de la cruz—, pero se queda. Acompaña. Sostiene. En este tiempo de Adviento, aprendamos de ella a estar presentes, a sostener sin huir, a susurrar esperanza a quienes sufren. Porque Dios se hace pequeño, se hace cercano, y a través de María nos recuerda: “Estoy contigo.” Oración:Virgen María, Nuestra Señora del Adviento, tú que estuviste junto a tu Hijo en su camino de dolor, que sentiste en tu corazón cada golpe y cada herida, enséñanos a permanecer también nosotros junto a quienes sufren en silencio. Tú que deseaste ser la columna que lo sostuviera, acércanos a Jesús en nuestros propios momentos de cruz, y haz que en medio del dolor escuchemos tu voz suave, diciéndonos al oído: “Estoy contigo, no tengas miedo.” Virgen del Adviento, enséñanos a no huir ante el sufrimiento ajeno, a ser presencia que acompaña, esperanza en la noche. Amén.
Reza 1 padrenuestro + 10 avemarías + 1 gloria Conclusión:Al terminar, guarda un momento de silencio y di con el corazón: Jesús, nuestra esperanza, sálvanos. Danos la paz. Virgen del Adviento, camina con nosotros.
Terminamos con la oración de la comunidad:
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