Día 6: Segundo Misterio Gozoso - La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel. ¡Hola, sean todos bienvenidos a este tiempo de gracia!Comenzamos con un momento de oración: haz la señal de la cruz invocando a la santísima Trinidad: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Meditación del día en texto bíblico:«En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» (Lc 1, 39-42) Meditación:Cuando saludamos desde el corazón, nuestro gesto va más allá de la cortesía; se convierte en un acto de presencia y de vida. Saludar es reconocer al otro como un regalo de Dios, es decir con la mirada, con un gesto o una palabra: “Te veo. Eres valioso. Dios te ama y yo también te reconozco.” En este mundo donde tantas veces pasamos junto a otros sin detenernos, un saludo consciente abre un espacio de comunión. Una sonrisa, un “buenos días”, una mano extendida, pueden ser la puerta por donde entra la paz, la reconciliación, la ternura y la alegría de sentirse acompañado. Saludar, entonces, no es solo un gesto: es una pequeña oración en movimiento, un reconocimiento de Dios en cada persona que encontramos. Oración:Virgen María, Nuestra Señora del Adviento, ayúdame a saludar con el corazón. Que cada gesto sea un acto de bendición, cada palabra, un deseo de paz y amor. Que al reconocer a cada hermano y hermana, pueda decir sin palabras grandes: “Dios está contigo. Y también conmigo.” Haz que mi vida refleje, este Adviento, en cada encuentro, en cada saludo la ternura de Tu Hijo, Amén Reza 1 padrenuestro + 10 avemarías + 1 gloria Conclusión:Al terminar, guarda un momento de silencio y di con el corazón: Jesús, nuestra esperanza, ven y sálvamos. Danos la paz. Virgen del Adviento, camina con nosotros.
Terminamos con la oración de la comunidad:
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